El circuito de Interlagos se prepara para albergar una de las batallas más complejas e impredecibles de toda la temporada de la Fórmula 1.
Luego de una tanda de clasificación brutalmente condicionada por el agua, Franco Colapinto cerró el sábado en el 17º lugar de los cronómetros tras padecer la pérdida absoluta de agarre en el tren trasero durante su giro definitivo en la Q1. Sin embargo, la carrera del domingo presenta un tablero completamente alterado y una ventana de oportunidad abierta de par en par para quien sepa navegar en el caos.
Gracias a la avalancha de sanciones por cambios en los motores que enviarán al fondo de la grilla a nombres pesados como Max Verstappen y Lewis Hamilton, el piloto argentino ganó varios casilleros en la grilla y largará desde el 15° lugar. Pero mover en esa franja sobre una pista que promete entre un 80% y un 90% de probabilidades de lluvia extrema transformará la largada en un auténtico ejercicio de supervivencia.
Caos, bandera roja y lluvia en Brasil: Norris se quedó con la pole y Colapinto largará 15° tras una grilla plagada de sanciones
El primer gran desafío que tendrá Alpine por delante estará en la lectura del momento exacto para el calzado de neumáticos y la configuración del monoplaza.
En una pista como Interlagos, famosa por acumular charcos traicioneros en el descenso de la S de Senna y en la subida hacia la recta principal, la visibilidad nula que genera el spray en la parte media de la grilla obliga a tomar riesgos.
La prioridad absoluta de Colapinto será mantener el auto entero en las vueltas iniciales, esquivar los toques que suelen multiplicar este tipo de condiciones y afirmarse en el ritmo de carrera a medida que el asfalto vaya limpiando o cambiando de estado.
En segundo lugar, la gestión del grip será el factor diferencial. El reasfaltado reciente en varios sectores del trazado paulista genera zonas de adherencia muy desiguales cuando el agua se estanca, un detalle sobre el cual el propio piloto ya había advertido durante las prácticas.
Administrar la temperatura del neumático de lluvia extrema, o del compuesto intermedio si la intensidad de las precipitaciones varía, y encontrar las huellas de tracción por fuera de la línea ideal será determinante para poder ensayar sobrepasos.
Por último, la flexibilidad en la estrategia desde los boxes jugará un papel decisivo. Con banderas rojas o autos de seguridad casi garantizados por el tiempo, neutralizaciones oportunas pueden permitir paradas “gratis” que catapulten a los autos del fondo hacia las posiciones con puntos.
Si Colapinto logra sostener una conducción limpia, mantener la templanza en el cuerpo a cuerpo y aprovechar la degradación ajena sobre el piso mojado, el Gran Premio de Brasil puede transformarse en la gran oportunidad para dar el zarpazo.
Fuente: 442.perfil.com
