La clasificación de Boca a la final de la Copa Sudamericana dejó una imagen que trascendió el resultado: Leonel Flores llorando detrás del arco del Maracaná. El delantero de 19 años se fue reemplazado por Alan Velasco con una mezcla de bronca y angustia, después de sentirse responsable por el gol de Vasco da Gama que puso en suspenso la serie. El tanto agónico de Leandro Paredes cambió el escenario y le permitió desahogarse en medio de los festejos.
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Leo Flores quedó muy afectado porque perdió la marca de José Luis Rodríguez en la jugada del descuento brasileño. El juvenil se retiró entre lágrimas y recibió el apoyo de sus compañeros. Cuando Paredes convirtió el 3-1 definitivo, celebró con el capitán en una noche que pasó de la preocupación al alivio.
Pero el partido también llegó en un momento particular para el atacante. Días atrás había quedado en el centro de las críticas por un video viral junto a su compañero Ayrton Costa, en una videollamada con una joven. La repercusión fue inmediata y obligó a Flores a salir públicamente a pedir disculpas tanto a los hinchas de Boca como a su novia. “Es algo extrafutbolístico y no se hace”, reconoció después de marcar el gol del triunfo ante Talleres.
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La exposición no es nueva para el juvenil, que se convirtió en una de las apariciones más comentadas de Boca por sus actuaciones y su proyección. El propio Rodolfo Arruabarrena había señalado la importancia de acompañarlo en su crecimiento y manejar todo lo que genera fuera de la cancha. En ese contexto, la polémica reciente sumó presión a un futbolista que todavía transita sus primeros pasos en Primera.
La noche del Maracaná fue una muestra de esa montaña rusa emocional. Flores pasó de la angustia por una acción puntual al desahogo por una clasificación histórica. Posteriormente fue el primero en abrir las redes para chicanear a quienes se lo habían hecho al Xeneize, pero no deja de ser algo del mundo digital.
Al Wing se lo vio lagrimear desde fue remplazado hasta el vestuario, con los festejos en el medio. Demuestra el lado humano de la promesa de Boca. Que detrás de un pichón de crack, hay un chico que apenas es mayor de edad que durante minutos cargó con el pensamiento de ser el culpable.
El 19 ya demuestra mucho en la cancha, pero en un fútbol donde los más jóvenes ni festejan los goles para hacerse virales en redes, Flores no le teme al pedir perdón, al agachar la cabeza y al llorar en público.
Fuente: 442.perfil.com
